TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
En cuanto a epistemología, es decir, la teoría de conocimiento, Epicuro comparte ideas con los ya citados estoicos y con Aristóteles, entre otros. Determina qué fuente de nuestro conocimiento son las sensaciones. Ante estas, nos vemos sometidos a diferentes respuestas emocionales, entre ellas, las que moldean la moral: el placer y el dolor. Estas sensaciones, repetidas una y otra vez por la experiencia, acaban formando en nuestra mente lo que Epicuro denomina “ideas generales”, que serían el principio a partir del cual empezamos a conocer la realidad que nos rodea.
Esta realidad, dice el filósofo griego, está compuesta por dos elementos: átomos y vacío, que es el espacio en el que se mueven los átomos. Estos elementos forman la realidad, el universo en el que vivimos. Un universo que, dice Epicuro, es eterno, lo que supone un gran golpe de efecto en cuanto a las opciones metafísicas aportadas antes y después de él. Olvidémonos de motores inmóviles, de Dioses y de primeros principios. La existencia, sencillamente, existe. Desde siempre y para siempre. No tiene principio ni fin. La existencia es infinita.